He volado a través de un espejo Casi desapareciendo Brillo débilmente Tu sabes que esta es la vida de nadie He visto los días que he perdido Escondiéndome detrás de los costos del mañana Es tiempo de regresar..
Viniste a mi, yo que ya a nadie esperaba, y me permití soñarme el elixir el que tus labios heridos buscaban. Dijiste poesía sin decir y mi corazón en tu mar se agitaba. Después te oí gemir y tu locura me envolvió sin calma. Hoy te veo, vos me ves. ( Vos no sabes nada ) Yo ya sé lo que está por venir, un tren desenfrenado que sale del alma.
Como queriendo convencerme de tu existencia medí mi mano con la tuya, en un acto reflejo y con nuestras palmas buscándose tus dedos acariciaron los míos, y pude ver en tus ojos, oscuros y brillantes, que comulgábamos una complicidad del mismo contraste. Entonces salimos del bar midiéndonos hombro con hombro, mientras yo me colgué de tu brazo para descansar de mi frágil encantamiento y desde abajo poderte observar. Hablé, reíste mucho, la luz de la luna contorneaba en tu boca una carrera loca de silencios, sonrisas y palabras. Caminamos cuadras, años, otoños fueron y vinieron en la corta distancia que hubo de nuestro sexo a la cama. Y eterno fue el amor en la frontera de nuestras pieles desnudas que se buscaron ansiosas, por noches enteras, mares y lunas. Yo te amé, vos lo intentaste. Fuimos reales, perfectos y amantes. Hoy somos esa canción que extraño y que duele, un puente directo al recuerdo de un bello paisaje.