resbalamos en el lecho esclavos del mismo fuego, tu sexo entre mis labios copa de eros que se rebalsa me confiere un poder divino de tener dos almas, un cuerpo, de ser diosa y esclava
juego con el sarcasmo de poseerte y ser dominada, en una zigzagueante marea de bocas, manos y espasmos, para comer de la carne, para beber de tu agua el elixir de tu alma que temblorosa y tibia que se derrama
soy un volcán envuelto en su propia lava
martes, 18 de junio de 2013
Ahí casi en el punto final hay copas, cielo e inmensidad. Afuera la noche aulla su silencio, adentro caigo en mis agujeros. Un año más, un tiempo atrás y cientos de espejos por quebrar. Entonces la vuelta al secreto y mil razones para bebernos el mar. Comienzo. En el punto inicial veo tu cuerpo, entonces hay vuelo, mareo y eternidad.
(Amo-te)
Escribo. No sé de pájaros, tampoco sé que decir. Escribo sobre ti.
Y fui yo la que se dejó ir. Fui la ola, la rompiente y el silencio de la espuma, un espasmo de ilusiones olvidadas, que se herrumbraron en la sal de viejas espinas. Ahora soy una ave oscura que deambula solitaria, negra y en penumbras. El hueco más profundo de la pena, donde el frío se cuela y hace ruido. Debería haberte amado más allá de la vida. Pero ya es tarde, y estás inmóvil. Como la roca mutilante y asesina, con la que mi cuerpo se flagela, dejando abiertas todas mis heridas. No me importa morir por el maltrato, será la gloria de mi dulce condena porque tu dolor en mi vida fue poesía porque mi amor es lo que nunca juré en vano.
Me llamaste dos mil tres latidos por minuto dijiste timidamente: hola y en mi cuerpo miles de bombas nucleares estallaron en soles de colores. Estoy frente al obelisco - dijiste. Y en mi mente una película v8 se detuvo en el plano de tus ojos que miraban a través del cristal y decían mucho más que mil palabras. Dos mil tres ganas de abrazarte dos mil tres ganas de pedir que me llevaras dos mil tres ganas de besarte sin palabras. En una vieja caja encontré dos mil tres cosas tuyas y supe que ese instante fue la fecha de mi comienzo. Dos mil tres años con vos Dos mil tres años compartiendo dos mil tres años que te quiero... Dos mil trece años que todavía espero.
La soledad me hizo daño y el amor me hizo más tuya. Divago por ensueños de cuerpos, en cálidas noches de desvelo Esperando por algún asombro, sosteniendo estrellas en el cielo. Pero no me atrevo siquiera a tocar nada que no sea tu piel azul ultramar Se hiere mi cuerpo febril y turgente si son otros besos los que me han de matar. Espero el milagro rezando tu nombre sosteniendo medallas que brillan en esta oscuridad, y reservo mi cuerpo para tu cuerpo, reservo mi alma para tu sacrificio, en este ritual.
viernes, 10 de mayo de 2013
Anestesiada: el reflejo del trago no deja rastro, en mi boca sin sentido ya no quedan latidos, y un hueco siniestro y perfecto se acrecienta en mi vientre oscuro y silencioso.
Diría: Acaso hubo alguna vez algo? Un intento, un silencio, un milagro? Pero no hay ecos ni mensajes en mi puerta que me lleven un atisbo de una respuesta.